2021

El Yo como ilusión en el Budismo.

Se agradece a Tsondru Namdrol su constante asistencia.

El budismo se diferencia de otras escuelas por un concepto fundamental, el Anatta. Este término sánscrito, en una traducción simple, significa la inexistencia de algo permanente a lo que denominar yo (Williams, Leumann & Cappeller, 1899). Es esta negación la que separa al budismo de sus doctrinas primas hindúes. No existe en la doctrina de Buda algo coherente a lo que pueda llamarse yo y al que se le pueda imputar existencia real, permanente. Con esto no se niega la existencia del ser humano, lo que se niega es una supuesta realidad permanente y sustancial (Sermón sobre el símil de la serpiente en Solé-Leris & Vélez de Cea, 2010).

La presunción de la existencia de un yo es un concepto muy caro en occidente. Esto es esto sin duda lo produce mayor confusión a la hora de entender la doctrina de Buda.
El budismo plantea que la ilusión de la existencia de un yo surge de la interrelación de cinco elementos, los llamados skandhas o agregados. Estos son son forma ( en sánscrito, rupa), sensación ( vedana), percepción ( saṃjñā), impulso o volición ( samskara), y conciencia (vijnana) (Mahiisatipatthiina Sutta, 14 en Walshe,1995). El primer skandha se centra en lo comúnmente referido como lo sensible mientras que los otros cuatro a lo referido como elementos mentales. El budismo no descarte ninguno de estos aspectos pues ambos son elementos de la realidad.

El agregado forma, está en relación a lo que podemos acceder con los sentidos. El segundo, sensación refiere a la sensación en sí. Esta puede ser resultado de los sentido o no, por ejemplo una sonido imaginado. Para el budismo el intelecto capaz de referir sensaciones es en sí una especie de órgano sensitivo. No es el intelecto una especie de alma como se entiende en occidente.
El tercer skandha, saṃjñā, es la conceptualización, se podría considerar, el pensamiento.
Samskara es el agregado que produce la representación subjetiva de una experiencia. Son una forma de patrón que genera apego o aversión.
Finalmente el agregado conciencia da cuenta de algo, recoge a los anteriores cuatro y no tiene independencia de los mismos. En la cultura occidental actual es este agregado al cual con mayor facilidad identificamos a lo que llamamos yo. En occidente el yo es sinónimo de la conciencia, no así para el budismo.

Estamos acostumbrados a entender al yo como algo que reside en nuestros agregados. Pero si el yo residiría en los cinco agregados no podríamos diferenciar yo de agregados, ambos seria una misma cosa. Para el budismo lo que usualmente consideramos yo es un error de imputación. Imputamos una existencia real a los fenómenos que se producen en los distintos agregados. En el análisis de Buda a ninguno de los agregados puede imputarsele una existencia en sí, por tanto es un error designarlos como un yo con características inherentes.
El yo es una suerte de ilusión resultante de la interacción de los agregados. Al estar basado en nuestros agregados y al variar estos permanentemente este yo ilusorio, así como los agregados son considerados anicca, esto es impermanentes, condicionados y por tanto son dukkha, causantes de dolor.

Referencias:

Solé-Leris, A., & Vélez de Cea, A. (2010). Majjhima Nikaya: los sermones medios del Buddha. Editorial Kairós.

Walshe, M. (1995). The long discourses of the Buddha.Boston: Wilsdom Publications

Williams, M. M., Leumann, E., & Cappeller, C. (1899). A Sanskrit-English dictionary: Etymologically and philologically arranged with special reference to Cognate Indo-European languages. At the Clarendon Press.

 

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